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SILENCIO

 

Silencio que escribo

para no tener que oír,

silencio que desde la punta

de los dedos duele

llegando al corazón,

silencio que aferrándose

a la garganta

impide juntar las sílabas

que dan forma al pensamiento,

silencio, ese dolor,

esa forma de morir,

desapareciendo…

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dolor

DOLOR

 

Duele esta oscuridad de calladas sombras,
duele, se enquista, forma una capa impermeable
de nocturna soledad sobre mi cuerpo tendido, postrado,
incapaz de mover los ojos para mirarla de frente,
para cuajar mis retinas con sus estrellas,
luces que reclaman esas miradas de tiempos ancestrales,
donde los versos las recorrían
haciendo sonar sus campanas invisibles
como finos acordes de viento.
Duele ser inmensamente diminuto en ese firmamento,
perdido en la negra atmósfera que me abraza y constriñe,
dejándome sin aliento, sin vida.
Duele saberse irremediablemente triste
cuando se apagan las luces de la memoria,
despacio, tarareando las canciones de nostalgia.

DETALLES

Cristo de La Expiración-blog

 

Después de las extraordinarias horas vividas junto a mis hermanos y hermanas, en el varal del Cristo de la Expiración en el misterio de la 7ª Palabra, me seria fácil y comprensible caer en la tentación de magnificar los momentos vividos, pero los que me conocen bien ya saben que suelo ser parco en halagos y trato de ser ecuánime con mis sentimientos.

Este Viernes Santo ha sido diferente por muchas cosas, detalles, pequeños acontecimientos que para algunas personas no tendrán importancia pero para mi, esos detalles son los que marcan la diferencia y dignos de reseñar.

Este humilde cargador, que portó la peana sobre sus hombros durante once años, desde la primera salida hasta la decisión de dejarla para que gente más joven tuviera la satisfacción de cargar con el Cristo de Las Siete Palabras, se encontraba en esa situación en la que el corazón te llora sin saber porqué, sentía la tristeza de no llevar a Jesús sobre los hombros, de no sentir su peso en mi interior. Pero hoy, he revivido multiplicado hasta el infinito la sensación de esa primera salida con la peana. He sentido la comunión de todos sus portadores y portadoras, detalle también importante en una cofradía con mujeres, esas hermanas Piluca, Maria, Inma, que han soportado el mismo peso que nosotros con los ojos brillantes de amor hacia El.

Ese silencio en los varales esperando la orden del gran capataz Iker, corazón grande y verde que nos ha aglutinado a todos con inmensa paciencia y con su saber hacer, y el cariño repartido por José Luis hacia todos los portadores. Esos detalles, esos pequeños detalles que hacían a un hermano ponerse de puntillas cuando no tocaba el varal en los cambios de altura, esas lágrimas que he visto correr por debajo de nuestros terceroles negros y que alguno se limpiaba con disimulo.

Detalles, simples detalles que hablan por si solos de la grandeza de este grupo. De sus corazones vibrantes de amor hacia El.

Como decía la canción de esta mañana en los oficios:

“Yo a tu lado he caminado,

junto a ti yo siempre he ido,

aún a veces te he cargado.

Yo he sido tu mejor amigo”

Terminare diciendo gracias, gracias por llenar ese hueco que había en mi pecho, gracias por compartir vuestro precioso amor conmigo, gracias por ser hermanos de Las Siete Palabras y llevar al Cristo de la Expiracion en el corazón y sobre los hombros.

 

 

 Paseo Independencia

CUANDO EL AMANECER NOS INVENTE DE NUEVO

 

En el paladar de la vida crecen flores afiladas,

pétalos bocales que precipitan la guerra,

con los labios apretados y los ojos

casi cerrados por un disparo de noche

despertamos las palabras del olvido,

versos inservibles que vuela el cierzo de voz temible,

con cada amanecer nos inventamos de nuevo

renacemos abrazados a las nostalgias

para nutrir el libro de todas las ausencias,

palabras que como imperfectos cristales nos reflejan,

que muestran la descarnada piel de la memoria,

la dulzura de la carne, los cánticos versificados

que no resisten el blanco latigazo del hastío.

Siento los síntomas de esa enfermedad

que puebla mis días de cansancio,

mientras la voz se refugia en las sombras

y no me caben más silencios en la boca

con los que alimentar el verso de mi garganta.

Hace mucho tiempo que el cielo se desangra

en una torrencial lluvia de estrellas líquidas,

agua que satura la mirada para llorar

cuando el firmamento nos caiga en las manos.

El miedo y la ceniza pasaran de largo

cuando el amanecer desnudo nos invente de nuevo.

 

las-palabras-siguen-dormidas

LAS PALABRAS SIGUEN DORMIDAS

 

Cuando la noche abraza mi cuerpo con su silencio,
con el silencio más tenaz
que apaga las ganas de besar recuerdos,
cuando la ausencia de sol
me deja inermes palabras sobre un folio
y solo la lluvia de los ojos escribe
citas de nostalgia sobre tecno-espejos.
Cuando el corazón renuncia con un estallido,
con un golpe seco que lo ocupa todo.
Cuando las manos ya no tienen fuerza
y se resisten a sujetar la pluma
para decir te amo, silencio blanco
que el iris de tus ojos no percibe.
Cuando la luna muestra mi sombra inventada,
solitaria, solitaria en la noche como buscando
perderse entre las luces del día.
Entre las luces del día donde los sueños acaban
Y las palabras siguen dormidas.

Come Away with Me

Come Away with Me (Photo credit: Wikipedia)

PONIÉNDOLE BANDA SONORA A LA NOCHE

 

Poniéndole banda sonora a la noche,

a golpes de diástole agónica

camina mi corazón

por la selva intrincada del sueño,

en las altas colinas

espera la respuesta,

el cielo cerrado en un parpadeo,

el silencio del sueño que se acerca,

solo el sonido de su voz cantando:

“Come away with me and we´ll kiss

on a muntaintop

come away with me

and l will never stop loving you”

En las altas colinas

a golpes de diástole agónica,

en las altas colinas,

ven conmigo y nos besaremos

y nunca dejare de amarte.

Poniéndole banda sonora a la noche

mi corazón estalla en el silencio.

 

Soledad ante la tormenta

Soledad ante la tormenta (Photo credit: Berts @idar)

DONDE REPOSAN LOS VERBOS

 

Desde la oscura soledad donde reposan los verbos,
con los ojos velados como un eclipse
mi cuerpo nace y deja en el aire su marca de luz,
trazos que pintan la profundidad de los abismos,
signos indescifrables,
miradas de lluvia que desaparecen,
todo es navegar proa al viento
por este océano carmesí
que pretende seducir a la noche,
donde las blancas velas caen lacias sobre cubierta
abandonadas por ese aire que las hace sonreír,
siempre en busca de la tormenta
que fragüe el relámpago perfecto,
el que ilumine la extensión de esta no-tierra.

 
Desde la negra hoja donde las palabras
no tienen perfil ni sentimientos,
mi cuerpo se levanta blandiendo la espada,
efímero gesto de abordaje pirata,
porque todavía tengo ganas de amar
de sentir el oleaje de tu cuerpo,
el batir contra la cubierta de tus besos,
pusilánime, como un camaleón,
el océano toma el color dorado de tus ojos,
mientras en el horizonte las estrellas
se suicidan hundiéndose en el mar
y tu nombre de hielo toma posesión de mi boca.

 
Desde este mar donde se funden
todas las pinturas del cielo,
para respirar mi cuerpo emerge como las estrellas
cantando palabras sobre el acantilado de tu pecho,
palabras calladas, solo palabras,
rima que rompe en olas contra la piedra,
disfraces que adopta el pensamiento humano.

 
Deja que mis pies caminen la vereda de tus pasos,
que mi boca beba la escarcha de tus labios,
que mis brazos circunden el ecuador de tu cuerpo
para no caer en la oscura soledad
                  donde reposan los verbos.

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