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HASTA LA TOTAL EXTINCIÓN

Desde este tiempo carnalmente homicida,
me llueven de golpe todas tus ausencias,
te amo de una forma tan innombrable,
que mis ojos no consiguen alcanzar
la noche enrollada en el silencio.

Las mañanas crecen escarchadas
en los pliegues de tu cuerpo,
el día es eterno en tus palabras,
que a dentelladas felices me muerden
el corazón extinguido en soledades.

Me crecerán lunas menguantes
en la galaxia de los labios,
hasta desaparecer tu sabor,
tú forma tatuada en mi pelaje
de animal prehistórico.

No me quedan armas
con las que cantarte en esta guerra,
sé que cada filo de cuchillo que te escribo
cercenara la epidermis de mi corazón,
mutilará la triste mueca de mi rostro agradecido
hasta la total extinción.

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sombrero10

 

 

PUÑALES

Retirad los puñales de mi espalda,
para que sangre por mis heridas
toda esa oscuridad que aprisiona a la tarde.

De mis heridas os salpicaran palabras
que tiznaran mi traje de carne primitiva.
La gramática me sobrevive
en una inusual explosión de locura.

Me quedare agarrado a mi desvarío,
gritándole al viento que no sabía
quien se oculta detrás de la mascara.

Retiradme los puñales,
taponad el verbo descontrolado y genital
mientras llorando, recojo mis silencios
para enfrentarme al miedo.

 

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EL POETA

La lluvia trae desde las calles del cielo,
lágrimas a los ojos del poeta,
injuriado este acude a su Dios cabalgando
en la aurora dolorida de su voz,
enfundado en su disfraz de pureza.

Tiene las medallas soldadas al pecho
como una constelación de estrellas,
y siente en su boca el metálico sonido
de su corazón de hojalata,
no resistirá la emoción de los entierros,
ni las coronas de Todos Santos.
Su corazón metálico navega solo,
latiendo palabras
con las que enamorar a la luna.

 

 

 

 

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ESCRIBIENDO MIRADAS

Mi corazón se abre a ti herido en su canto,
se abre como esas dársenas al mar,
mendigando, pidiéndote la boca de nombre perfecto,
escribiendo con sus palabras rojas,
deletreadas de llanto, el dolor del poema.

Desde la sinrazón que nos une y nos distancia,
disidente de los ojos que ya no miran amanecer,
vengo esclavo a tu verbo, a quemarme
en tus sílabas de espigas doradas.

Tú devoras todo el mar
que yo no soy capaz de darte,
mis tristezas, mis pasiones,
mi existencia,
los latidos sumisos de mi boca.
En ti la luna detiene su ansia blanca
de escribir palabras.

El corazón lentamente desmenuza
el tiempo en un estertor,
en un amago de colapso.
Después nuestra luna será
solo polvo de naufragios,
polvo blanco que nos encanece las cejas,
y unos labios dorados,
tejidos por la luna de septiembre, me besarán
mientras soñando te escribo miradas.

 

 

sombrero7

 

 

AMOR TE SUEÑO

 

Desde estas líneas
que a veces surgen torpes de mis labios,
y quieren besarte,
persiguiendo el rocío perfumado de cicatrices,
y no te alcanzan.

 
Desde mis labios, que no saben hablar
más allá de los retratos ajados,
o de los días grises aderezados con desgana,
y te cantan sombras de poeta,
y celebran la primavera contigo
mintiéndote con descaro,
desnudando el día.

 
En mi pecho, muy adentro,
respira la nostalgia marina de la tierra
donde se refugian mis miedos,
donde el corazón persigue esas mariposas
que se asoman a tus ojos bailando tenues,
buscando pareja para un vals imaginario.

 
Desde mis pies, que sostienen todo el peso
de este amor voraz y sediento que camina conmigo,
y buscan en su loca carrera el principio.
La palabra amor, florece en las venas de mis dedos
y la escribo, la derramo con un tajo de tinta roja
sobre el blanco impoluto de tus caderas.

 
Amor te digo, amor te grito,
amor te sueño,
en este escorzo infinito
que no es capaz de alcanzar tus oídos.
 

sombrero6

AUSENCIA

 

Mi cuerpo se retuerce, se ovilla,
cuando el dolor no es nada más
que la ausencia permanente de ti,
solo la boca se me deshace a gritos
cuando no la poseen esos besos que necesito,
mi piel arde en palabras de fiebre,
en conversaciones delirantes, donde el sudor
empapa la nada que cubre mi cuerpo,
las sabanas de ese sentimiento tendido al sol
en el terrado vacío de mis manos.

 
La noche se hace día rompiéndose en estrellas,
provocando el incendio de los ojos sobre el papel
donde una lágrima firma, con el trazo
doloroso que emborrona la tinta,
cualquier imagen que describa el dolor,
esa ausencia permanente de ti.
 
 

 

sombrero5

 

EL AIRE

El aire no contiene tu presencia,
el cierzo me arrebata tus olores juveniles,
tu contorno de criatura mediterránea,
tu edad inextinguible.

He mudado mi rostro tantas veces
que ya no me reconozco en los ademanes del aire,
y el metálico sonido de mi quijada
se confunde con el silencio de tus besos,
y un pequeño espacio, diminuto,
espera tu aleteo junto a mi piel.

No será la edad de erizadas distancias,
la que asesine al viejo árbol con su filo
tatuado en primavera por el amor.

El aire sigue siendo insípido sin tu aroma,
y en mi corteza, las arrugas forman
la marchita sombra de un corazón.

 

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